Descripción tuya como persona. ¿Cómo eres? ¿Qué te gusta?…
Me considero una persona alegre, bastante “solar”, porque intento ponerle una sonrisa a todo. Me gusta empezar las mañanas con buena energía y con una actitud positiva.
También soy una persona curiosa. Me gusta observar y conocer a las personas, entender qué transmiten más allá de lo que dicen. Creo mucho en lo que alguien comunica con su forma de estar, de actuar y de relacionarse con los demás.
En el trabajo soy organizado, auténtico y responsable. Me gusta ser siempre el mismo, tanto en el entorno profesional como fuera de él. Intento actuar con iniciativa y, si me equivoco, asumir la responsabilidad. Para mí eso también forma parte de ser profesional. Disfruto mucho poniendo proyectos en marcha y, con el tiempo, mirar atrás y ver el impacto que han tenido. Sentir que he aportado mi granito de arena me resulta muy reconfortante y me motiva a seguir creciendo.
A nivel personal, me gusta cuidarme y hacer deporte. Salgo a correr con amigos, aunque reconozco que siempre ayuda que después haya una recompensa: una comida, un plan o un buen rato juntos. También me gusta leer diferentes tipos de géneros y libros, desde el Papa Benedicto XVI hasta Fiódor Dostoyevski.
Además, me gusta cocinar, especialmente pizza. De hecho, con mis amigos organizamos workshops en los que nos reunimos y hacemos la pizza desde cero.
También creo que cada persona debería reservar un rato para sí misma; en mi caso, ese espacio lo encuentro en la fotografía. Me gusta perderme por la ciudad haciendo fotos, porque me ayuda a fijarme en los detalles y a mirar los lugares desde otra perspectiva.
Y, como curiosidad, soy bastante friki de la bolsa, los planes de ahorro y todo lo relacionado con la educación financiera.
¿Qué es lo que más te sorprendió de Integra cuando entraste?
Lo que más me sorprendió fue la cercanía y el compromiso de la gente.
Tuve muchísima suerte porque, cuando entré, apenas hablaba español y aun así confiaron en mí para trabajar con el equipo de Dirección. Sentí que en Integra fueron capaces de ver mi potencial a largo plazo, más allá de las barreras iniciales.
Muchas empresas hablan de familiaridad, cercanía o cultura de equipo, pero aquí sentí que era algo real. Desde el principio percibí una calidez humana muy auténtica, una forma de acompañar y de confiar en las personas que no siempre se encuentra.
¿Qué es lo que más te motiva o te gusta de tu trabajo?
Lo que más me motiva es poder aportar, mejorar procesos y ayudar a que los proyectos salgan bien, combinando mi formación, mi experiencia internacional y mis ganas de aprender.
Me gusta pensar en cómo hacer las cosas mejor y también en cómo será la empresa en el futuro. En Integra siento que, si tienes buenas ideas, se te escucha. Para mí eso es muy importante: escuchar a las personas, a todas.
También me mueve mucho tener ganas de “comerme el mundo”, pero sin perder nunca la parte humana. Lo que más miedo me daría sería llegar a donde quiero llegar a costa de perder mis valores. Si tuviera que elegir entre avanzar profesionalmente dejando de ser yo mismo o mantenerme fiel a mis principios, siempre elegiría ser yo.
Cada día mejor: siempre podemos mejorar en algo, y muchas veces son los pequeños gestos los que marcan la diferencia.

La anécdota

Cuando llegué a Integra casi no hablaba español y una de las formas más curiosas de aprender el idioma fue en mi propia mesa de trabajo.
Mis compañeros empezaron a enseñarme todos los días un dicho nuevo. Algunas expresiones me hacían mucha gracia porque, traducidas literalmente al italiano o al inglés. no tenían ningún sentido para mí.
De hecho, la primera vez que escuché el dicho “entre col y col, lechuga”, pensé que hablaban de hacer cosas entre una call y otra, como entre reunión y reunión de Teams.
Poco a poco, aquello se convirtió en una forma muy especial de aprender el idioma – más allá de ver Aquí no hay quien viva- y acercarme a la cultura, mientras iba incorporando todas esas frases hechas que hoy ya forman parte de mi día a día.
