¿Recuerdas tu primer día en Integra? ¿Qué fue lo primero que pensaste?
Recuerdo que llegué con mucha ilusión, pero también con esa mezcla de nervios “positivos” por la incertidumbre que siempre acompaña a un nuevo comienzo.
Lo primero que pensé fue que el proceso de onboarding había sido excelente. La acogida fue excepcional desde el primer minuto, por lo que mi primera impresión fue muy positiva y de profundo agradecimiento hacia todas las personas que se implicaron ese día para ofrecernos una visión general de la compañía.
Y todo ello aumentó más la ilusión y las ganas de empezar a trabajar y conseguir éxitos.
¿Hay algo que te gustaría aprender o mejorar en los próximos meses?
Por un lado, tengo que seguir aprendiendo cuáles son las capacidades que tenemos, que van alineadas con las nuevas tendencias y prioridades europeas en materia de innovación. Y por otro lado también quiero mejorar la forma en que trasladamos las oportunidades europeas a las distintas áreas de Integra, para que los proyectos no se perciban únicamente como iniciativas de financiación, sino como una herramienta para generar conocimiento, desarrollar capacidades y crear soluciones que tengan continuidad en el mercado y que nos permitan dar un salto en nuestro posicionamiento. También como una vía de ampliar nuestra red de socios y clientes o de reforzar las relaciones que ya tenemos.
¿Cómo podemos asegurarnos de que los proyectos europeos de innovación generan un impacto real en el trabajo, el bienestar y la vida de las personas?
En general los proyectos europeos de innovación están dirigidos esencialmente a la mejora de la vida de las personas. La clave es comprender qué problema resuelve, que objetivo final tiene la Comunidad Europea (CE) y a partir de ahí, desarrollar la idea y la tecnología.
Asimismo, es muy importante y la CE lo suele requerir, el involucrar a los usuarios finales en el proyecto, escuchar sus necesidades, probar las soluciones en contextos reales y adaptar el desarrollo a partir de sus comentarios.
Finalmente, el impacto debe trabajarse más allá de la duración formal del proyecto, buscando que los resultados tengan continuidad, puedan escalarse y se conviertan en servicios, metodologías o soluciones útiles para la sociedad. Este es otro de los retos y prioridades de la CE a la hora de financiar proyectos.
¿Cómo se construye una cultura innovadora dentro de un consorcio europeo, donde participan organizaciones con culturas, intereses y formas de trabajar diferentes?
Una cultura innovadora se construye generando confianza, compartiendo una visión común y creando espacios en los que todas las organizaciones puedan aportar. La diversidad de un consorcio europeo puede parecer inicialmente una dificultad, pero en realidad es una de sus mayores fortalezas: permite abordar un mismo problema desde perspectivas tecnológicas, empresariales, científicas, sociales y culturales diferentes.
Para aprovechar esa diversidad es fundamental establecer una comunicación abierta, definir con claridad las responsabilidades y fomentar una dinámica en la que las ideas puedan debatirse sin miedo al error. También es importante recordar que un consorcio no debe ser únicamente una suma de socios y tareas. Tiene que funcionar como un equipo que comparte objetivos, aprende conjuntamente y entiende cómo contribuye cada organización al resultado global.
¿Cómo buscas la innovación dentro de todos los proyectos que ofrece la UE?
Hace ya muchos años que la CE apuesta por la innovación y ha creado todo un marco normativo y financiero muy exhaustivo que hoy en día está muy consolidado y que va mejorando progresivamente. Esto hace que se pueda hacer un seguimiento cercano a las preocupaciones de la CE y de ahí se puedan ir identificando las tendencias y prioridades que va a potenciar en los años siguientes. Con eso, vamos identificando esos retos que la CE quiere resolver y los analizamos a la luz de nuestras capacidades (actuales o aspiracionales) y teniendo presentes también a clientes y socios (reales o potenciales).
¿Cómo se mide el éxito de un proyecto europeo más allá de los indicadores, los entregables y la justificación económica?
El verdadero éxito se observa cuando el proyecto deja algo que permanece después de su finalización. Puede ser una nueva solución que llega al mercado o que nos sirve para continuar trabajando, una capacidad que la empresa antes no tenía, una metodología que comienza a utilizarse internamente, una relación de colaboración que genera nuevas oportunidades o un conocimiento que mejora nuestra forma de trabajar.
Los indicadores y los entregables son necesarios, pero no reflejan por sí solos si una solución ha sido adoptada, si ha generado confianza o si ha permitido resolver un problema relevante. Para mí, un proyecto tiene éxito cuando sus resultados continúan evolucionando y generando valor una vez finalizada la financiación europea. Y la CE está apostando por esa generación de impacto con diferentes medidas que buscan evitar que los proyectos se queden en meros instrumentos de financiación y que la innovación se quede en un cajón.
¿Cómo puede Integra aprovechar los proyectos europeos para anticiparse a tendencias, generar nuevas capacidades y crear soluciones diferenciales para sus clientes?
Los proyectos europeos permiten trabajar hoy en tecnologías, modelos y necesidades que probablemente marcarán el mercado de los próximos años. Como decía antes, participar en ellos nos ayuda a conocer de primera mano hacia dónde avanzan las políticas europeas, y además nos permiten colaborar con organizaciones especializadas de primer nivel, estando a la vanguardia del desarrollo tecnológico europeo, y nos permiten validar soluciones en entornos relevantes. Nos abren la oportunidad de generar nuevas colaboraciones con socios y clientes internacionales que refuerzan nuestra imagen y posicionamiento.
Para aprovechar plenamente ese potencial, es importante conectar los proyectos con la estrategia y con las distintas áreas de Integra. El conocimiento generado debe compartirse internamente y traducirse en nuevas capacidades, referencias y soluciones que puedan aplicarse posteriormente con nuestros clientes. De esta manera, los proyectos europeos dejan de ser iniciativas aisladas y se convierten en un instrumento para anticiparnos al mercado, reducir el riesgo de innovar y diferenciarnos a través del conocimiento.
¿Qué consejo darías a una persona de Integra que participa por primera vez en un proyecto europeo de innovación?
Le diría que tenga curiosidad, que pregunte todo lo que no tenga claro, porque verdaderamente hay muchas cuestiones que no están claras desde el principio, pero todos estamos en esa misma posición y muchas veces se aprende y se avanza haciendo (learnign by doing). Y que se involucre al máximo porque esa colaboración internacional es súper enriquecedora a distintos niveles. Al final puedes pasar por un proyecto europeo de puntillas, cumpliendo los mínimos, o involucrándote intensamente. Es decir, le recomendaría que aproveche la oportunidad de trabajar con personas y organizaciones de otros países. Participar activamente, compartir ideas y establecer relaciones puede resultar tan valioso como el propio trabajo técnico. Y, sobre todo, que no vea el proyecto únicamente como una serie de tareas y entregables, sino como una oportunidad para aprender, experimentar y generar algo que pueda tener continuidad.
Y que no se preocupe si al principio todo parece complejo, los proyectos europeos tienen sus propias reglas, procedimientos y lenguaje, pero se comprenden enseguida se “pilla el truco” y son entornos de trabajo muy gratificantes.
Si tuvieras que explicar a alguien que no conoce Integra por qué merece la pena formar parte de este proyecto, ¿qué le dirías?
Por un lado, lo primero de todo yo destacaría la orientación humanista de la compañía que se traduce en poner a las personas en el centro; lo cual ayuda a que el ambiente sea muy bueno y que todos estemos a gusto trabajando.
Por otro lado, destacaría también lo “echados para adelante” que somos, la vocación de ir a por retos que parecen complejos pero ese ánimo de ir un paso más allá y de no poner frenos antes de intentarlo, es algo que valoro mucho y que es muy motivador. Esa capacidad de salir de la zona de confort es clave en contexto de innovación.
¿Qué consejo darías a alguien que acaba de incorporarse?
Mi principal consejo es que venga todo lo que pueda a la oficina, que se relacione con todos los compañeros y que hable con todos ellos. Somos una empresa muy grande que hacemos muchas cosas y todos tenemos mucho que aprender unos de otros
