Maño nacido en Zaragoza y orgulloso de su tierra. Soy un ingeniero de telecomunicaciones apasionado de la tecnología y las comunicaciones (viene de oficio) todo lo relacionado con las señales y la radio, me fascina. Curioso por naturaleza, disfruto aprendiendo de todo y de todos, sin importar la disciplina. Mi fascinación por el conocimiento me lleva a explorar diferentes áreas, no solo la tecnológica. Si vieras mi estantería no hay dos libros de la misma temática…
Me encantan los retos y estrujarme la cabeza; las cosas simples o tareas mecánicas no son para mí. En mi tiempo libre, entro de lleno en el mundo del «Hazlo tú mismo» (DIY). Construir cosas con mis propias manos, reparar objetos rotos, restaurar muebles y equipos antiguos multimedia, o directamente crear nuevos proyectos e inventos. Lo que viene a ser un “chapucillas”. Si algo involucra electricidad o movimiento, necesito entender cómo funciona.
Soy un entusiasta viajero que disfruta explorando nuevos lugares y perdiéndome entre sus calles y paisajes (sobre todo el mar, adoro el mar). Soy de esos que prefieren encontrar el encanto del lugar por su cuenta, a seguir una visita guiada, aunque siempre es necesario que alguien arroje un poco de luz en el camino. Me encanta el deporte, especialmente el baloncesto. En algún momento, espero volver a encontrar tiempo para entrenar a los más pequeños, como solía hacer hace unos años cuando dejé de jugar. ¿Creamos algo nuevo juntos?
¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Que no hay dos días iguales. La gran variedad de proyectos que llevamos a cabo, así como su diferente tipología, junto con la acción comercial y visitas a tan diferentes clientes, hacen que no te puedas aburrir ni un segundo (y despistar tampoco). Al principio cuesta acostumbrarse a tanto cambio de chip, pero en cuanto sabes hacerle frente es una gozada!
¿Qué es lo que más valoras de Integra?
El factor humano y la cercanía. A pesar de ser una empresa grande, el ambiente y la cooperación entre áreas y compañeros a veces parece tipo start up.
El factor humano y la cercanía es lo que más valoro de Integra.
¿Qué es lo que más te sorprendió al entrar en la empresa?
La diversidad de perfiles que había. Me sorprendió como de una forma u otra, todas estas personas habían terminado en el mundo de la tecnología. Esa diversidad la considero muy importante en una empresa (y en general, en cualquier grupo) porque un ingeniero ni piensa igual que lo puede hacer un físico o un matemático, o le cuesta más tener ese enfoque económico o comercial que, por ejemplo, para alguien con formación en negocio, es totalmente trivial.
Esa forma diferente de pensar que adquiere cada perfil en base a su formación y experiencia, y cuanto más diversa sea dentro de un equipo, más posibilidades de superar cualquier reto tiene y por supuesto, aprendes y te enriqueces muchísimo más por el camino.


La anécdota

Sin duda una de las veces que más contra las cuerdas hemos podido estar fue en el despliegue de Henkel en Vienna. Era el primer proyecto internacional y fuimos Gabriel, Dani y yo. Debido a la crisis de componentes, los sensores que debíamos configurar e instalar se retrasaron mucho. Esto implicaba que no podíamos recibirlos en Zaragoza y dejarlos preparados, si no que tendríamos que hacerlo todo in-situ en Viena. Pues bueno, sumado a esto hubo problemas en las aduanas (en todas y cada una de ellas). El caso, se terminaba nuestra estancia ahí, eran las 8h de la mañana, nuestro vuelo salía a las 15h, y todavía no habíamos recibido los sensores!!
Por fin llegaron (en un transporte urgente por carretera desde Alemania tras una noche de llamadas y correos), y jamás había contemplado un trabajo conjunto tan perfectamente sincronizado entre los tres.
Estábamos los tres en una cafetería (porque teníamos que dejar del apartamento a las 10h) con las maletas y todos los bártulos… Uno etiquetaba, otro configuraba y otro, mientras tanto, se iba a la fachada del edificio de Henkel para probar que cada uno de los 15 sensores se daban de alta correctamente con la cobertura residual que llegaba a la calle de los gateways (que gracias a Dios sí que habían llegado a tiempo y habíamos podido instalar como se esperaba…)
Fueron horas de bastante estrés, y sudamos mucho para estar a bajo cero. Pero finalmente, todo salió bien y volvimos a casa con una experiencia más y un nuevo caso de éxito que contar. ¡Grande equipo!
