Soy una persona que a primera vista puede parecer introvertida, pero, como me dijo mi mejor amiga a los pocos meses de conocerme, en verdad soy una persona esponja que se queda con toda la información que recibe. En las distancias cortas no tengo nada de tímida y e intento siempre sacar una sonrisa a las personas que me rodean. Soy un poco loca de la organización y los Excel, aunque cada día me esfuerzo por dejar fluir más las cosas (y creo que lo estoy consiguiendo). Siempre he sido una persona muy artística, y en el instituto me encantaba dibujar aprovechando la hora de clase de cualquier asignatura. Con los años, aprender a diseñar en digital se convirtió en una necesidad, y desde entonces me gusta retratar fotografías en Illustrator. Otra de las cosas que más me gusta hacer es ir a conciertos, e intento cada año ir a más conciertos que el anterior. Pero mi cosa favorita del mundo es viajar al norte de España, disfrutar de su costa mezcla de mar y acantilados verdes, y de sus pueblos llenos de encanto.
1. ¿Qué es lo que más te sorprendió de Integra cuando entraste?
Yo venía de una empresa de 50 personas cuyas oficinas eran un cuarto de lo que son las de Plaza Roma. Lo que más me impactó fue la cantidad de gente y departamentos que había y todas las tecnologías que abarcaba Integra. La cercanía de Sofía desde la primera entrevista por teléfono hasta mis primeros días en la empresa, hizo el proceso de adaptación mucho más fácil y enseguida estaba familiarizada con el funcionamiento de la empresa.
2. ¿Qué es lo que más te motiva/te gusta de tu trabajo?
Es una gozada compartir equipo con mis compañeros de Marketing Corporativo. Siempre hay solución para cualquier contratiempo y las chuches de Marta y las anécdotas de Iñaki son nuestro kit de emergencia.
La cercanía desde la primera entrevista hasta mis primeros días en la empresa, hizo el proceso de adaptación mucho más fácil.


La anécdota

Tener un nombre tan común como lo es Paula hizo que, en mis primeras semanas en Integra, recibir correos o mensajes de Teams que no eran para mí se convirtiera en un habitual.
