El valor del patrimonio cultural para las instituciones públicas

Preservar nuestro patrimonio cultural dota a lugares, regiones y países de un sentido de identidad distintivo. El patrimonio, ya sea tangible o intangible, tiene una influencia positiva en la comunidad y debe ser protegido por las instituciones, públicas o privadas que lo atesoren, para asegurar su conservación con el paso del tiempo y su difusión cultural.

¿Qué responsabilidad tienen las instituciones públicas sobre el patrimonio?

El artículo 46 de la Constitución española de 1978 afirma que los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad.

A fecha de 2021, España tenía 49 lugares catalogados como Patrimonio de la Humanidad, siendo el tercer país con más sitios así catalogados, sólo por detrás de China y de Italia. Si hablamos de elementos de valor cultural, posee 17.000, estando mil de ellos en riesgo de ruina, cifra que nos da una idea de que hay mucho patrimonio que no está mantenido ni cuidado como se debería.

El patrimonio cultural puede ser de propiedad pública, eclesiástica, de entidades privadas o incluso de particulares, pero todo él está regido por las mismas normas de gestión y de conservación que el patrimonio de titularidad estatal.

¿Qué hacer con el patrimonio cultural?

Todas las iniciativas públicas o privadas en relación con el patrimonio cultural deben ir enfocadas a estos dos objetivos: Proteger y difundir. Y estas son dos las principales premisas que deben preocuparnos, porque como establece la propia definición de Patrimonio Histórico, “es un legado de nuestro pasado, y nuestro deber es conservarlo para disfrutarlo y legarlo para las futuras generaciones”.

Es en Castilla y León donde se recoge el mayor número de monumentos en peligro de toda España, 356 en total, seguido de Andalucía con 166 y Aragón con 104.

El garante de la conservación de este rico patrimonio cultural es el Estado, llámese Gobierno Central, Autonomías, Diputaciones, Ayuntamientos, etc. Aunque su capacidad de acción puede, a veces, resultar limitada en un problema que incluye una causalidad muy diversa: falta de partidas económicas, áreas despobladas o expuestas al vandalismo y el saqueo.

El estado actual de la preservación del patrimonio cultural

Las exigencias de restauración y conservación del patrimonio cultural español hacen insuficientes los presupuestos de las administraciones públicas. La baja inversión está provocando un lento avance en los proyectos ya existentes y el abandono de lo ya restaurado.

Desde el 2021, gracias a los fondos de recuperación europeos Next Generation, el Gobierno de España está tramitando subvenciones a Comunidades Autónomas y entidades locales para el mantenimiento y rehabilitación del patrimonio cultural. Pero es necesario un planteamiento eficaz de estos recursos.

Los nuevos modelos de protección y difusión

Es necesario un cambio de estrategia ante una situación actual que se considera insostenible. Profesionales e instituciones coinciden en el reconocimiento de la inexistencia de recursos suficientes para continuar con la tendencia actual de restaurar de urgencia lo más significativo, perdiendo autenticidad e integridad muchas obras, manteniendo en grave riesgo de pérdida definitiva otras consideradas con menor relevancia, para las que nunca llegan los recursos.

Con una estrategia de documentación, conservación, conservación preventiva y difusión adecuada, no se trataría tanto de la falta de medios, sino de la organización de los existentes y, por tanto, de la optimización de los recursos, sean cuales sean.

La complejidad en la conservación de los bienes patrimoniales, en especial de algunos, como los centros históricos de las ciudades, los paisajes culturales, el arte rupestre y los bienes culturales ligados a ecosistemas naturales, o los componentes del patrimonio inmaterial, exige herramientas específicas muy diferentes a las desarrolladas hasta ahora, para la aplicación de las estrategias adecuadas en cada caso.

El apoyo de la tecnología para preservar el patrimonio

Las administraciones públicas, en mi opinión, debieran valorar que las nuevas tecnologías son un medio para salvaguardar el patrimonio. La tecnología es un medio que sirve para documentar, conservar, identificar, evaluar, detectar y controlar los riesgos de deterioro de los objetos, colecciones y, por extensión, cualquier bien patrimonial, así como su mejor difusión. Permite eliminar o minimizar dichos riesgos, actuar sobre el origen de los problemas, que generalmente se encuentran en los factores externos a los propios bienes patrimoniales, evitando con ello su deterioro o pérdida y la necesidad de acometer drásticos y costosos tratamientos aplicados sobre los propios bienes.

La conservación preventiva se puede aplicar a todo bien patrimonial: desde a los bienes muebles, como a los que se conservan en instituciones museísticas, archivos y bibliotecas.

Las tecnologías digitales no sólo mejoran cuantitativa y cualitativamente las posibilidades de aproximación al legado histórico, sino que permiten nuevas formas de interpretar y difundir el patrimonio.

El patrimonio digital y su influencia en la preservación de la cultura

Los avances tecnológicos que han tenido lugar durante los últimos años nos invitan a tener un optimismo nunca antes visto en este terreno, gracias a soluciones y herramientas como la realización de gemelos digitales, las reconstrucciones virtuales, la plataforma inteligente de conservación preventiva (Integra Smart Heritage), así como apps y experiencias inmersivas.

La realización de gemelos digitales, modelos 3D extremadamente precisos del patrimonio cultural utilizando fotogrametría y escaneado láser, y su impresión 3D full color, son imprescindibles para la documentación e investigación de los mismos, así como a la hora de plantear los planes de conservación y restauración adecuados.

Las reconstrucciones virtuales y recreaciones 3D de entornos y ambientes muestran el pasado. Son el medio de trasladar la investigación científica a la visual.

Integra Smart Heritage, la última solución tecnológica para preservar el patrimonio

La plataforma ISH convierte el patrimonio en un activo inteligente. Es replicable y ajustable dependiendo del tipo de bien patrimonial, de su problemática y situación particular. Promete no sólo una mejor conservación preventiva de dicho bien patrimonial, sino también, además, una gestión optimizada de su uso y mantenimiento, así como un ahorro de los costes destinados a restauración y conservación del patrimonio a largo plazo.

La utilización de apps, experiencias inmersivas (RM, RV, RA) y el convertir a los museos en lugares con accesibilidad física, sensorial y cognitiva supone una mejora en la difusión del patrimonio.

Es indudable que la tecnología es un medio, no un fin, al servicio del patrimonio. ¡Apoyémonos en ella!

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