Inteligencia artificial: Convencer a través de los sentidos

Aunque no lo parezca, estamos rodeados de Inteligencia Artificial y la usamos sin darnos cuenta en nuestro día a día. Desde asistentes domésticos, como Alexa o Google Home, hasta filtros de Instagram. La evolución de esta tecnología está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, desde lo social a lo político, y va a tener cada vez más influencia en todas nuestras decisiones.

La Inteligencia Artificial (IA) surge en los años cincuenta como un campo independiente dentro de la informática. En los años setenta, la IA no tuvo mucho éxito ya que necesitaba mucho capital, grandes centros de investigación e investigadores que se pusieran manos a la obra. No fue hasta los años noventa cuándo se lograron avances significativos y comenzamos a percibir su influencia en nuestro día a día.

Se trata de una tecnología que permite resolver problemas y tomar decisiones de forma similar a la forma en que lo haría un humano. El objetivo último es aumentar la utilidad de las máquinas y los procesos asociados a ellas. Es por ello que, la IA, se puede considerar una réplica de la red neuronal del cerebro humano que intenta imitar su comportamiento.

El poder del dato en el aprendizaje automático

Los asistentes están programados de tal forma que aprenden de la interacción con el usuario. Utilizan la información que éste les proporciona para generar respuestas que se ajusten de mejor forma a las consultas. También utilizan conexión a Internet para mejorar su respuesta siendo estos ayudantes personales, otro ejemplo realista de la implantación del Internet of Things (IoT) en nuestras vidas.

En el terreno industrial los usos son muy variados, desde reconocimiento y lectura de facturas, hasta tareas de monitorización de procesos de producción. Estos procesos necesitan de algoritmos de machine learning para llevarlos a cabo.

El aprendizaje automático, o machine learning, es una disciplina incluida en la Inteligencia Artificial que se basa en el aprendizaje de la máquina mediante la lectura y el procesado de grandes cantidades de información que sirve como entrenamiento. El algoritmo aprende utilizando los datos como materia prima y es capaz de desarrollar respuestas como un humano. Eso sí, la respuesta se genera de forma mucho más rápida, no olvidemos que las máquinas cuentan con una capacidad de computación con la que el cerebro humano no.

Tecnología que se comunica de una forma cada vez más humana

Han pasado 25 años del duelo entre Deep Blue y Garri Kaspárov en el que la máquina venció al hombre. Deep Blue, supercomputadora de IBM, era capaz, gracias al trabajo de ingenieros y ajedrecistas, de evaluar 100 millones de jugadas por segundo. Una habilidad que le permitió derrotar al campeón del mundo y nos mostró la capacidad de crecimiento que está tecnología tendría en el futuro.

Hoy la máquina además de vencer convence. El desarrollo de la Inteligencia Artificial ha dado otro salto cualitativo que le permite competir con los humanos en el campo de la oratoria, uno de los terrenos en los que nos sentíamos más seguros de nuestra superioridad sobre las máquinas. Project Debater es otro proyecto de IBM en el que llevan trabajando más de 10 años y que es capaz de conversar y tratar de convencernos de determinadas ideas mediante argumentos.

Todavía pendientes de corrección algunos errores relacionados con los matices de cada contexto, este programa de Inteligencia Artificial extrae razonamientos de una gran base de datos con más de 400 millones de artículos periodísticos. Además, este programa es capaz de anticiparse a las réplicas y moverse con soltura en un área que tradicionalmente no entraba en su zona de confort. En la época de las noticias falsas, la IA se presenta como una alternativa cada vez más eficaz para participar de manera más activa en nuestra toma de decisiones.

Y en nuestros momentos de relax también estamos acompañados por la Inteligencia Artificial. Los populares filtros de Instagram, que seguro que has utilizado para hacer un storie un selfie, también la utilizan. Por ejemplo, aquellos que deforman o añaden figuras a tu rostro utilizan algoritmos de reconocimiento facial para saber exactamente dónde aplicar el filtro. Los algoritmos no son perfectos, de hecho, están en continua actualización, pero cada vez son más precisos.

Como parte de la cultura de la anticipación de Integra trabajamos desde hace tiempo con este tipo de tecnologías y la implementamos en nuestros proyectos. Contacta con nosotros si quieres saber cómo la IA puede ayudarte en el desarrollo de tu negocio.

Leave a Reply