La computación cuántica plantea nuevos desafíos para la protección de la información, obligando a las organizaciones a revisar las estrategias criptográficas en las que han confiado hasta ahora. Aunque la amenaza no es inmediata, el riesgo de que los datos capturados hoy puedan descifrarse en el futuro hace necesario comenzar desde ahora la transición hacia modelos de seguridad postcuántica
Durante años hemos confiado en que la criptografía protegía nuestras comunicaciones, transacciones y datos más sensibles. Y, en gran medida, así ha sido. Sin embargo, la llegada de la computación cuántica está obligando a replantear esa confianza.
Aunque todavía no existe un ordenador cuántico capaz de romper de forma masiva los algoritmos criptográficos utilizados actualmente, expertos, organismos internacionales y fabricantes coinciden en una idea: las organizaciones deben empezar a prepararse ahora. De hecho, el principal riesgo no está en el futuro, sino en lo que está ocurriendo hoy.
El problema no es el ordenador cuántico. Es el tiempo.
El riesgo de capturar datos hoy y descifrarlos en el futuro
Cuando se habla de seguridad postcuántica, muchas organizaciones piensan que se trata de un asunto reservado a gobiernos, banca o grandes multinacionales. Sin embargo, cualquier empresa que gestione información que deba seguir siendo confidencial durante años podría verse afectada.
Datos financieros, propiedad intelectual, historiales clínicos, contratos, información estratégica o comunicaciones corporativas tienen algo en común: su valor no desaparece en unos meses.
Por eso preocupa cada vez más una estrategia conocida como Harvest Now, Decrypt Later (HNDL), o «capturar ahora, descifrar después». Consiste en capturar información cifrada hoy, almacenarla y esperar a disponer de capacidad suficiente para descifrarla en el futuro. Organismos como Europol ya alertan sobre este escenario y sobre la vulnerabilidad específica de algoritmos ampliamente utilizados como RSA o ECC frente a futuros ataques cuánticos.
La amenaza no comienza el día que aparezca un ordenador cuántico suficientemente potente. En realidad, comienza cuando la información es capturada.
La transición ya ha comenzado: los nuevos estándares del NIST
La preocupación no es únicamente teórica. En agosto de 2024, el NIST (National Institute of Standards and Technology) publicó los primeros estándares oficiales de criptografía postcuántica (PQC) y recomendó a las organizaciones comenzar su transición cuanto antes. Entre ellos destacan ML-KEM, ML-DSA y SLH-DSA, concebidos específicamente para resistir ataques realizados mediante computación cuántica.
Además, NIST está impulsando activamente la migración hacia estos nuevos estándares y advierte que las organizaciones deben identificar dónde utilizan algoritmos vulnerables y planificar su sustitución progresiva.
La pregunta ya no es si habrá que migrar, sino:
¿Sabe su organización dónde utiliza algoritmos criptográficos actualmente?
En muchas empresas la respuesta es no.
Certificados, VPN, aplicaciones, librerías, dispositivos de red, interconexiones cloud, portales web, sistemas legacy o comunicaciones entre sedes pueden depender de algoritmos que deberán ser sustituidos en los próximos años.
¿Qué tecnologías permiten proteger las comunicaciones frente al riesgo cuántico?
Uno de los errores más habituales es pensar que esta transición consiste simplemente en sustituir un algoritmo criptográfico por otro.
La realidad es mucho más compleja.
Las estrategias más avanzadas combinan diferentes enfoques en función del nivel de criticidad de los activos a proteger.
1. Criptografía postcuántica (PQC)
La criptografía postcuántica (Post-Quantum Cryptography, PQC) utiliza nuevos algoritmos diseñados para resistir ataques cuánticos. Su principal ventaja es que puede desplegarse sobre infraestructuras existentes, facilitando una transición progresiva y escalable.
Es especialmente adecuada para:
- VPN corporativas.
- Comunicaciones entre sedes.
- Entornos cloud híbridos.
- Acceso remoto.
- Redes SD-WAN.
2. Distribución cuántica de claves (QKD)
Mientras PQC se basa en algoritmos matemáticos, la distribución cuántica de claves (QKD) se apoya en principios físicos de la mecánica cuántica para distribuir claves criptográficas.
La ventaja principal es que cualquier intento de interceptar la comunicación puede ser detectado. Por ello resulta especialmente interesante para proteger enlaces de máxima criticidad como centros de datos, infraestructuras estratégicas o backbone de comunicaciones.
3. Estrategias híbridas
Cada vez más organizaciones avanzan hacia modelos híbridos en los que PQC y QKD trabajan de forma complementaria. La protección se adapta al riesgo de cada entorno en lugar de aplicar un mismo nivel de seguridad a toda la infraestructura.
El reto de la migración: saber qué proteger
Antes de hablar de tecnología, las organizaciones necesitan visibilidad.
Este diagnóstico debe integrarse en una estrategia más amplia de ciberseguridad, que contemple conjuntamente activos, riesgos, identidades, redes y datos. Por eso las iniciativas más maduras comienzan por un ejercicio de gobierno criptográfico:
- Inventariar certificados, claves y algoritmos.
- Identificar dónde existe exposición cuántica.
- Priorizar activos y comunicaciones críticas.
- Definir una hoja de ruta de transición realista.
Este enfoque permite construir lo que se conoce como un Cryptography Bill of Materials (CBOM), es decir, un inventario de todos los componentes criptográficos de la organización, fundamental para abordar cualquier proceso de migración.
EuroQCI: la apuesta europea por las comunicaciones cuánticas
La preocupación no es exclusiva de fabricantes o centros de investigación.
La Unión Europea está desarrollando la iniciativa EuroQCI (European Quantum Communication Infrastructure), cuyo objetivo es desplegar una infraestructura de comunicaciones cuánticas segura que conecte a los Estados miembros mediante redes terrestres y satelitales. Su finalidad es proteger infraestructuras críticas, centros de datos, hospitales, redes energéticas y organismos públicos mediante tecnologías de comunicación cuántica y distribución cuántica de claves.
Esta apuesta confirma que la transición hacia modelos de seguridad quantum-safe ya forma parte de las agendas estratégicas de ciberseguridad a nivel europeo.
Cómo empezar sin transformar toda la infraestructura
La buena noticia es que la transición no exige reemplazar toda la arquitectura de una sola vez.
Un enfoque pragmático suele seguir cuatro pasos:
- Evaluar la exposición al riesgo cuántico.
- Inventariar los activos criptográficos existentes.
- Priorizar datos, aplicaciones y enlaces críticos.
- Implantar mecanismos PQC, híbridos o QKD según las necesidades reales de cada entorno.
La evolución puede realizarse de forma progresiva, desde un assessment inicial hasta una red quantum-safe y un servicio gestionado de gobierno criptográfico.
Conclusión: por qué es necesario prepararse hoy
Prepararse para la era postcuántica no es un proyecto para dentro de diez años. Es una estrategia de ciberseguridad que debe comenzar hoy.
No porque exista ya un ordenador cuántico capaz de romper todo el cifrado actual, sino porque los datos que necesitan seguir siendo confidenciales dentro de diez años están siendo generados y transmitidos ahora mismo.
La verdadera pregunta no es cuándo llegará el Día Q.
La pregunta es mucho más sencilla:
¿Sabe su organización qué información necesita seguir protegiendo dentro de diez años y dónde se encuentra la criptografía que la protege hoy?
Para profundizar en este reto, descubre nuestro webinar «La seguridad actual tiene fecha de caducidad, llega la era postcuántica».
